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Nagasaki. 9 de agosto de 1945. Después del lanzamiento de “Fat Man”

 En todo conflicto humano, y la guerra es el más cruel de los conflictos, hay siempre diferentes visiones, tanto del mismo conflicto en sí, como de sus efectos o de sus consecuencias. Ni siempre, ni todo es blanco o negro. Entre lo blanco y lo negro hay infinitos matices de gris y, además, todos los colores.

   Con ocasión del bombardeo con las dos primeras bombas atómicas lanzadas en un escenario bélico, “Little Boy” sobre Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, y “Fat Man” sobre Nagasaki el día 9 de agosto de 1945,  de cuya fecha se cumplen, precisamente hoy, sesenta y siete años, más de los que contamos algunos de los que aquí escribimos, se han aventurado las más dispares hipótesis sobre la justificación de su empleo.  

En el siguiente artículo, por nuestro viejo amigo Fernando Vaquero Boté se hace un detallado análisis de la situación, a partir de las bajas experimentadas en cada uno de los bandos beligerantes en la “Guerra del Pacífico”. Que cada cual elabore su propia conclusión.

Me pide Fernando que, ante las dificultades que tiene para exponerlo en Facebok, lo haga en la Llanura de Palmaria. Con mucho gusto, paso a cumplir el encargo.

   Dice así:

“La ignorancia es fuente inagotable de majaderías sin cuento. Los pacifistas, últimos culpables de casi todas las catástrofes bélicas que han asolado la humanidad desde los albores de la historia, suelen hacer un penoso alarde de falta de información acompañada de un irritante sentido de no se sabe qué especie de falsa superioridad moral que les permite dar lecciones de ética a los demás mortales.

Hiroshima, 6 de agosto de 1945. “Little Boy”

Curiosamente, una y otra vez sucede que los pacifistas (grupo formado principalmente de asquerosos cobardes, viles traidores, ignorantes satisfechos, necios redomados, supervivientes profesionales, manipuladores al servicio de intereses turbios, rojiprogres elitistas y a veces etilistas), y por supuesto muchas almas cándidas ingenuas y bienintencionadas, tienen que sobrevivir gracias al sacrificio de los demás, que pagan con su sangre, su sudor, sus lágrimas y su esfuerzo (cosa ésta última que se suele eliminar de la clásica cita de Winston Churchill) su equivocada y demodée teoria buenista. Ejemplos los hay hasta aburrir a lo largo de la Historia, pero para poder conocerlos hacen falta al menos dos condicionantes: querer abrir los ojos y leer. Parece fácil, pero para muchísimos bípedos implumes descerebrados es un esfuerzo que supera sus posibilidades.

   Viene ésto a cuenta de la habitual y estéril polémica que se desata cada año a costa del aniversario de Hiroshima y Nagasaki. Como siempre, los pacifistas, antioccidentales en particular y antinorteamericanos en general, argumentan memeces que no merecen  ser desbaratadas, olvidando que todo comandante en jefe de unas fuerzas armadas tiene la sagrada e ineludible obligación de preservar AL PRECIO QUE SEA la vida de cada uno de sus hombres. Y de llevarlos a la victoria. Sobre todo cuando se enfrentan a un enemigo tan especial como lo eran los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. 

   Olvidemos el Día de la Infamia. No vamos a recordarlo. Pero quienes afirman que sin el lanzamiento de las dos bombas atómicas Japón se hubiera rendido mienten descaradamente o rebuznan a gañote libre, por no tener ni idea de lo que sucedió entre diciembre de 1941 y agosto de 1945.
 

Nagasaki, 9 de agosto de 1945. “Fat Man”.

Conviene recordar que los japoneses, entre otras “ hazañas” asesinaron de las maneras más crueles que  imaginarse puedan a más de 250.000 civiles chinos, ancianos, mujeres, niños, enfermos y prisioneros de guerra durante la conocida como “Violación de Nanking” que tuvo lugar a lo largo de una espantosa semana de 1937. Algunos historiadores elevan la cifra a más de 370.000 víctimas y es curioso que entre los occidentales que intentaron frenar aquella matanza, hubiera un alemán, miembro del partido nazi y hombre de negocios establecido en Nanking que llegó a interceder ante el mismísimo Hitler para que intentara detener aquél horror. Pues ésos eran los mismos que hubieran defendido Japón hasta la última gota de su sangre. 

   Es un ejercicio un tanto arriesgado calcular cuánto tiempo más hubiera durado la guerra y cuántos soldados norteamericanos hubieran perdido la vida. Estimaciones de los estados mayores militares hablan de un año de combates y alrededor de un millón de japoneses muertos antes de que llegara el fin de la lucha. Se estima que entre 150.000 y 300.000 norteamericanos y aliados hubieran caído. Evidentemente, Hiroshima y Nagasaki fueron un enorme ahorro de vidas, esfuerzos y, sobre todo, de muertos propios.

   Me he permitido confeccionar un listado de las principales batallas que se libraron en el frente del Pacífico una vez detenido el avance japonés. No se citan las que tuvieron lugar antes hasta la batalla de Midway  ni los muertos civiles, aviadores o marinos caídos. Os muestro en números redondos las bajas mortales de japoneses y americanos y la duración de los combates. No incluyo muchas acciones de guerra libradas en pequeñas islas a nivel de batallón, que incrementarían la lista de forma notable. Por citar una, menciono la de Gavutu – Tulagi, una isla cuya ocupación costó tres días de combates y la vida a 120 norteamericanos y 850 japoneses. Después de echarle una ojeada a este listado ¿ alguien puede seguir pensando que no debieron lanzarse las dos bombas atómicas y que era mejor conquistar Japón a punta de bayoneta hasta repetir la foto de Joe Rosenthal en Iwo Jima en lo alto del Fujiyama?

 Episodios bélicos

Japón  

U.S.A

Duración
(m) meses (d) días

Luzón – Manila 217.000 35.000 3 m
Okinawa  95.000 12.500 3 m
Marianas – Palau 65.000 9.500  5 m
Birmania 31.000  *22.200 40 m
Guadalcanal   31.000 7.100  6 m
Saipan                                                              29.000 3.400  15 d
Iwo Jima 20.000 6.700 2 m
Guam 18.000   3.000 1 m
Peleliu 9.900 6.600 3 m
Kokoda  ( Papúa ) 6.500 630 4 m
Tinian   6.000 330 6 d
Buna Gona 6.000 2.300 3 m
Tarawa  4.700 1.000 3 d
Aleutianas 2.400 1.400 13 m
Bajas totales 541.500 111.660  

* Tropas británicas, australianas, neozelandesas, hindúes y locales.

Un cálculo grosero nos indica que cayeron sólo en estos escenarios y en la fase de contraataque norteamericano, 541.500 soldados japoneses por 111.660 estadounidenses.

 Obsérvese que suelo japonés eran Tarawa, Saipan, Tinián, Okinawa e Iwo Jima, escenarios donde la proporción de víctimas entre unos y otros se dispara espectacularmente en contra de los japoneses. Esas cifras dan idea de lo que hubiera costado la conquista de Japón por medios clásicos.

 Bueno, pues los pacifistas seguirán dando la brasa”.

Fdo.: Gandalflevieux.

Queda abierto para debate.

 

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Como el arranque del Gobierno del PP no ha podido ser más desastroso y no estoy para poner a nadie de mal humor abundando en ese hediondo asunto, me atrevo a proponer este hilo con un tema que nada tiene que ver con la política de esta banda de gentuza que sigue y seguirá los pasos del desastre a que nos tienen abocados los poderes en la sombra. Así que, al acordarme de la decisión de Samoa de suprimir de golpe el 30 de Diciembre para adaptarse al horario de sus vecinos -Australia pesa mucho en el entorno- me decido a entrar a contar una serie de curiosidades sobre el origen de nuestro calendario actual; curiosidades que, aun estando al alcance de todos, no son demasiado conocidas. Perdonadme la extensión, pero creo que merecerá la pena.

Para empezar, decir que la palabra “calendario” deriva de “calendas” pero ¿qué eran las calendas? Ahora mismo lo vamos a ver aunque sea algo complicado de explicar y entender para nuestras mentalidades actuales. Por poneros un ejemplo, en la En la iglesia parroquial de Santa María de la Encarnación de Jerez de los Caballeros, existe una columna visigoda en la que está grabada una inscripción en latín alusiva a la fecha de dedicación del templo que dice textualmente: “El noveno día de las Kalendas de enero de la era 594 fue dedicada esta iglesia a Santa María”. Si creéis que la iglesia fue dedicada el 9 de Enero del año 594 os equivocaréis de lado a lado, porque la fecha exacta expresada aquí es la del 24 de Diciembre del año 556 de nuestro calendario.

Como siempre, si rebuscamos en la Historia y mal que les pese a los maurófilos, nos vamos a encontrar de bruces con la Historia de Roma. Así que es necesario hablar un poco de ella.

En un principio el calendario romano era lunar, como los de casi todos los pueblos antiguos, pero con algunos días intercalados para ajustar los años a las estaciones; no obstante, aquel pueblo tuvo la sabiduría o la intuición suficiente para ser el primero que sepamos que no contaba los años por el tiempo de reinado del reyezuelo de turno, sino que empezó a hacerlo con la fórmula: Ab Urbe condita, que quiere decir de la fundación de la ciudad; ciudad que por supuesto era Roma, la Caput Mundi o capital del mundo según ellos. El primitivo año romano empezaba en Marzo, con la primavera y estaba dividido en diez meses de treinta o treinta y un días pero esos meses daban un total de trescientos tres días, por lo que añadían al final dos meses más para adecuarse al ritmo de las estaciones. A veces, el desfase estacional era evidente, por lo que los pontífices romanos, guardianes de la religión, tenían potestad para añadir algunos días cada dos años (1).

Supersticiosos como ellos solos, consideraban de mal augurio el último mes, Febrero, por lo que lo dedicaban a ceremonias de purificación y no solían llamar al mes por su nombre, sino que usaban el procedimiento de nombrar los días transcurridos después de Enero o los que faltaban para que llegara Marzo. Algo así como nuestros supersticiosos actuales quienes, por no mencionar el número fatídico lo llaman doce más uno.

Pero los romanos, como todo el mundo, tenían sus manías y contaban el tiempo de una forma muy curiosa: cada mes tenía tres fechas que se consideraban fijas: las calendas, las nonas y los idus, correspondientes a los días 1, 5 y 13, respectivamente. Pero tampoco lo hacían igual todos los meses, ya que en los meses de Marzo, Mayo, Julio y Octubre, nonas e idus se retrasaban dos días y se fijaban las nonas el día 7 y los idus el 15. El resto de los días se contaban al revés, es decir: “a tantos días para los idus de Junio…”, por ejemplo, queriendo decir que faltan tantos días para el 13 de Junio(2); pero la cosa no acaba ahí, porque tanto calendas como nonas e idus tenían dos días que no entraban en el cómputo numeral ya que llevaban su nombre propio; eran el día previo a la fecha indicada que se llamaba pridie y el posterior a dicha celebración que se llamaba postridie. En el caso del cálculo de las calendas es aun más divertido porque tampoco se contaba el día en el que comenzaba el mes. Está claro que aquel gran imperio tenía ganas de hacernos la vida difícil a las generaciones futuras, aunque no tanto como otras civilizaciones.

Soy consciente que, llegados a este punto, es necesario recapitular un poco para no acabar en manos del psiquiatra. En atención a los defectos de nuestra civilización y a los resultados de nuestra educación analítica, esquematicemos las cosas y demos una visión algo más acorde con el mundo actual, por si acaso alguno de vosotros se decide a meterse en estos laberintos.

A continuación os expongo una tabla de conversión de fechas:a nuestro estilo actual para que se defiendan en el caso de encontrárselas expresadas en calendas, nonas o idus:

Formato Romano                                                                 Formato Actual

Fecha en Calendas = nº días mes anterior + 2 – fecha del texto = Día del mes anterior

Fecha en Nonas = nº días mes anterior + 1 – fecha del texto = Día del mes en curso

Fecha en Idus = nº días mes anterior + 1 – fecha del texto = Día del mes en curso

¿Pensáis que ahí acaba la diversión a nuestra costa de aquel gran pueblo? Pues sí, acertaron diciendo que no. También tenían otros medios de torturarnos más refinados aunque, gracias a Dios, no tan generalizados. Por citar alguno, tenemos la llamada consuetudo bonanensis, que consiste en contar los días andados del mes, llamados intrante y los días por andar, llamados exeunte. Los meses de menos de treinta y un días tienen sus días intrante hasta el catorce, inclusive, siendo exeunte el resto de los días; el resto de los meses tienen los intrante hasta el día 15 y son exeunte a partir de ese día.

Pero, aunque este calendario dio sus buenos frutos, estaba demasiado condicionado a los caprichos de pontífices y políticos por lo que, al cabo de algunos siglos, el 708 ab Urbe condita, por usar la expresión romana o el año 46 antes de Cristo según la nuestra, Julio César quien había visto con sus propios ojos la precisión de las predicciones egipcias de las estaciones del año, encarga al astrónomo de esa nacionalidad Sosígenes de Alejandría, la elaboración de un calendario solar definitivo para Roma; este calendario de Sosígenes es el que conocemos como juliano en honor a Julio César y se diferenciaba del anterior en que dividía el año en trescientos sesenta y cinco días agrupados en once meses de treinta o treinta y un días, más un mes de veintiocho; cada cuatro años, introducía un día de más para que, igual que ahora, tuviera trescientos sesenta y seis. Este día suplementario se introdujo después del día 24 de Febrero, o sea, el sexto día antes de las calendas de Marzo y, para no nombrarlo tampoco porque estaba en el mes nefasto, le llamaron el día bis; así que, de la expresión latina bis sexto ante calendae Martii, surgió nuestra expresión de bisiesto. Como gran novedad, hacía que los meses nefastos quedaran al principio del año y a Enero, que antes era el innombrable mes undécimo, se le llamó por su nombre actual en honor al dios Jano, señor de las puertas y los comienzos. Este dios tenía dos caras, una amable y otra iracunda; así que indicaba que el nuevo año te podría traer de todo.

Los meses romanos originales se llamaban: Ianuarius, Februarius, Mars, Aperire, Maius, Iunius, Quinintilis, Sextilis, Septimis, Octilis, Novem y Decimus. Como veréis, contaban sólo con diez meses a partir de Febrero, ya que éste y Enero eran considerados de mala suerte.

El nuevo calendario parecía perfecto; tan perfecto que, a la muerte de Julio César, el Senado Romano aprobó que el antiguo quinto mes (Quintilis) le fuera dedicado a su ilustre reformador, ya que era el mes de su nacimiento y así se hizo. No obstante, observaciones de astrónomos algo posteriores a la muerte de César indicaron que habían precipitado tres días el comienzo del año, por lo que Augusto suprimió los años bisiestos durante doce años para corregir el error y, una vez corregido, nuevamente los pelotas del Senado decidieron darle al mes siguiente al de Julio el nombre de Augusto. Pero había un problema grave: En aquel calendario Julio tenía treinta y un días, igual que en el nuestro pero Octilis, el mes al que se quería dar el nombre de Augusto, emperador reinante, sólo tenía treinta. ¡Horror! ¿Iba a ser el divino Augusto menor que el no menos divino César? A punto estuvo de correr la sangre porque Augusto no se andaba con bromas pero, al final, todo se solucionó satisfactoriamente quitándole un día al nefasto Febrero para añadírselo al gozoso Agosto, con su flamante nombre de aquel Emperador que conserva en nuestros días. El pobre Febrero quedó algo cojo con veintisiete días pero, al año siguiente, se le quitó uno al Septiembre de entonces, que tenía treinta y uno, para devolvérselo a Febrero.

Como no quiero complicar el hilo más de lo que está, dejo para los curiosos la investigación de cuándo se considera que empieza en año, si en Enero, en Marzo o en otro mes. Tampoco me extiendo sobre las consideraciones religiosas que añadió la Iglesia ni las que pretendió añadir sin éxito. Ni siquiera voy a entrar en las diferencias de los Años Concepcionistas pisano y florentino (3) para no liar más el asunto. Sólo quiero aclarar que las fechas que aparecen en los monumentos españoles referidas al año XXX de la Era, deben ser corregidas en 38 años, ya que la Era es una referencia a la Era Hispánica o fecha en la que los habitantes de la Hispania Romana consiguen la nacionalidad de Imperio (38 a. C.) Sólo decir que nuestro calendario actual adoptó la Circuncisión del Señor como fecha origen y mantuvo la misma estructura romana.

Pero la última broma de nuestro calendario aun estaba por gastar ya que los movimientos de rotación y traslación de nuestro planeta no están sincronizados, por lo que algo que parecía perfecto tenía un error de apreciación de once minutos y catorce segundos al año, imposibles de determinar con los medios de los romanos. Una bagatela en el transcurso de una generación, pero la friolera de 11,7 días en mil quinientos años por lo que, una vez constatado el desfase estacional, el Papa Gregorio XIII preocupado porque la pascua cristiana difería cada vez más de la luna llena del catorce de Nisán de la Biblia, fecha en que Jesús fue crucificado, asesorado por los entonces mejores astrónomos del mundo, tomó una decisión bastante curiosa: la noche del jueves 4 de Octubre de 1582, los ciudadanos de los Estados Pontificios, así como los españoles y los portugueses se acostaron para levantarse al día siguiente y encontrarse en el viernes 15 de Octubre de 1582. Por decreto papal habían desaparecido diez días del calendario y se estableció, además, que los años que terminaran en dos ceros y cuyas centenas no fueran divisibles por cuatro, no serían bisiestos, como así ocurrió con los años 1700, 1800 y 1900. Con este sistema, si nuestra civilización sobrevive, el calendario acumulará un error de sólo cuatro días hasta el año diez mil de nuestra Era.

¡Feliz Año Nuevo a todos!

Por CAPE

NOTAS:

(1) También servía para alargar in extremis la duración del mandato de algún cónsul corrupto y darle tiempo a la consumación de algún gatuperio.

(2) Los griegos eran menos complicados y usaban un cómputo de fechas en el mismo sentido nuestro, por lo que no usaban las calendas. Así, los deudores romanos solían decirles a sus acreedores: “Ya te pagaré ad calendas graecas” queriendo decir que podían despedirse de su cobranza.

(3) El Año Concepcionista Florentino fue usado mucho en Cataluña para datar documentos. Véase la siguiente foto:

Está escrito en una mezcla de latín y catalán y dice textualmente: “Est verum que predicta ordinamenta fuerit reposita in isto libro seu registro curie de Vila de Màger III idus februari anno Domini M CCC XX VIII” que, una vez traducido, nos dice que determinada ordenanza municipal fue inscrita en este libro de la Villa de Máger en el tercer día de los idus de Febrero de 1328 de la Era Cristiana; ya tenemos conocimientos suficientes para saber que fue el día 13 + 1 – 3 = 11 de Febrero pero ¿de qué año? Pistas: es un documento catalán y sabemos que en los condados catalanes del Reino de Aragón usaban el estilo Concepcionista en su variante Florentina, por lo que deberemos restar un año a las fechas comprendidas entre el 1 de Enero y el 24 de Marzo. Con estos datos tenemos que la fecha correcta del documento es la del 11 de Febrero de 1327.

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Esta vez quiero proponer varios temas en vez de uno solo; así, cada cual elegirá el que quiera o, como siempre, escribirá de lo que se le antoje. Porque esto es Palmaria. Como los hilos anteriores de Curro han colocado el listón muy alto, no profundizo en ninguno de los temas que propongo para no hacer más el ridículo; antes, al contrario, los dejo abiertos para que lo hagáis vosotros o lo hagamos entre todos.

La lista sería interminable; pero así, a primer golpe de teclado, se me ocurren unos cuantos. Vosotros sacaréis muchos más y entre todos los analizaremos y destriparemos. De momento, ahí tenéis unos cuantos

PENSAMIENTOS SUELTOS

1.- Una de las cosas que más disgustos me ha dado -y me sigue dando- en mi vida personal es el afirmar sin reparos en público y en privado y sin cortarme un pelo, que tan culpables o más que los políticos de las tropelías de estos últimos, son quienes los votan y jalean; ellos, consciente o inconscientemente, son iguales o más traidores que quienes perpetran las leyes, decretos y disposiciones que nos aquejan. Y lo peor es que son mayoría.

Se dejan arrastrar por la corriente:

su dios es su barriga bien rellena

y son sacos de pus y de gangrena

creyéndose que son muy buena gente.

Farfullan un discurso incoherente

basado en necios cantos de sirena;

y no me puede dar ninguna pena

un tonto que se cree inteligente.

Confunden un fracaso trasnochado

con esa libertad emputecida

que creen ellos mismos que se han dado.

Y así nos ha llevado este suicida,

con votos de cretinos encumbrado,

vendiéndonos la mierda bien vendida.

2.- La inercia es uno de los peores males de la Humanidad. La falta de iniciativa diaria ante los retos que nos aparecen a cada momento nos lleva al conformismo. Todo el mundo recuerda el poema de Bertolt Bretch cuya moraleja era: “Al final vinieron a por mí y no quedaba nadie que me defendiera”. Es tremendamente ilustrativo este poema que tanto han usado las izquierdas para hacerse las víctimas y que ahora ellos aplican por activa; porque van a por todo lo que signifique algo bueno y bello en la vida, tanto real como supuestamente ilusorio, porque hasta lo ilusorio puede tener un valor inestimable porque todos sabemos que basta con tener una ilusión para que nos sea posible modificar nuestros pensamientos y actitudes, para bien o para mal.

Es muy fácil dejarse arrastrar por la inercia; basta con tener un entorno favorable y comer caliente todos los días para que nos desentendamos de los problemas ajenos. En eso no nos diferenciamos mucho de los caballos en el pesebre. Si llega a comer otro caballo es coceado sin piedad para que no se coma el pienso pero, si logra hacerse un hueco entre los que ya estaban, será el primero en cocear a otro caballo que llegue en busca de comida. Algo me recuerda esta actitud a la de los políticos y sindicalistas que padecemos.

Esos que ayer con saña criticaban

la sucia burguesía de haraganes,

hoy son la mala especie de holgazanes

que ensucian lo que ayer glorificaban.

Esos que ayer sus bocas rebosaban

palabras rimbombantes, bellos planes,

son los que ahora copian los desmanes

de aquéllos que ayer mismo detestaban.

Yo mismo me creí tanta patraña

y allá por los ochenta lo ví claro:

Quieren romper a trozos nuestra España.

España les molesta; nada raro

en bichos sin honor, de la calaña

de cerdos y cabrones con descaro.

3.- ¡Qué empeño tiene esta gentuza en deshacerse del mayor número posible de críos! Nos cuentan toda la serie de excusas inexcusables que ya sabemos todos ¡Hala! ¡Barra libre de abortos! La que no aborta es porque no le da la gana y luego que no se queje si el bebé no la deja dormir ¿Una mujer cuidando de sus hijos? Despectivamente la llaman mantenida y tratan de contraponer la maternidad al trabajo por cuenta ajena, ensalzando las virtudes de éste último mientras denigran al empleador por capitalista explotador y opresor ¿En qué quedamos? ¿Le hacemos el juego al capitalista matando a los niños para que las mujeres puedan llevarse un sueldo a casa aunque suponga engordar aun más la cuenta del opresor, o le echamos valor al asunto y nos conformamos con menos dinero?

Sí, ya sé, ya sé. Queremos casitas de veraneo, vacaciones en Cancún, cruceros lo más lejos posible, salir los fines de semana y pillar trompas de campeonato, follar a destajo con el primero o la primera que se cruce cada día… Y estas cosas no se pueden hacer cuidando niños. La solución ya la conocemos y su carta tiene una amplia variedad de métodos: aspiración, decapitación, trituración, inyección salina y toda la inmensa panoplia de armas de destrucción individual que se ha convertido en masiva. Primero abren las piernas para tener un ratito de placer y luego las vuelven a abrir -anestesiadas, claro- para que les quiten de encima el molesto absceso contraído en la primera apertura, antes que el fruto salga al mundo para ponerse a armar ruido y a necesitar cambios de pañales ¡Qué coñazo!

¡Abortad, compañeras! Que es barato:

Total; es una regla provocada,

con anestesia no te duele nada

y alguien tiene que pagar el pato.

¡Abortad, compañeras! Que en un rato

te dejas las molestias de preñada.

Tienes tu libertad asegurada

y vuelves a tu vida de inmediato.

¡Abortad, compañeras! No os coarten

la Iglesia ni los viejos; son ventajas

que luego a costa tuya se reparten.

¡Abortad, compañeras! Si trabajas

harás que los demás muy bien se harten

y así puedes gastar en las rebajas.

4.- Otro asunto trágicamente divertido es el de la violencia de género. Y uso la expresión “divertido” en el sentido de diversificar, ya que los que me conocen saben que he empleado mucho tiempo de mi vida a hacerle la vida imposible o muy desagradable a los hombres que han maltratado a sus mujeres; incluso hasta el extremo de ofrecer mi casa como refugio de alguna maltratada y de su hijo pequeño. De lo que no me arrepiento.

Pero quiero referirme a la otra violencia: la violencia, soterrada o no, que ejercen ciertas arpías con sus infelices cónyuges a los que consideran como simples cajas registradoras siempre dispuestas a soltar la pasta sin rechistar; y peor aun si estas tiparracas toman como rehenes a sus hijos. Según las inicuas y apestosas leyes que nos afligen, el culpable siempre es el varón y, en caso de ser acusado, la carga de la prueba recae siempre en el pobre cretino que cayó en las redes de una tía pestosa de estas. Más de uno se está entrenando (de estar en la trena, claro) a causa de una falsa acusación de malos tratos de la puta madre que le parió a sus hijos, si es que son suyos. Y ahora, a ver cómo demuestras la verdad. A ver cómo demuestras que las lesiones, de haberlas, se las ha provocado ella misma para inculparte.

Pero no. El varón es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Ignoro los protocolos de actuación de los jueces de Familia y los que se gastan los de lo Penal, pero bien es cierto que todos conocemos casos de hombres que se han encontrado con la Policía o la Guardia Civil delante, portando una orden de detención a causa de una calumnia de la vaquifoca que da con sus huesos en la cárcel sin comerlo ni beberlo. O, más frecuentemente, una demanda de divorcio que implica la ruina para el resto de su vida. Mientras tanto, la vaquifoca se queda feliz sin aguantar al marido y disfrutando de una pensión vitalicia que le permite vivir sin dar ni golpe y, en casos muy frecuentes, mantener a sus amantes a costa del pobre incauto que se casó con ella.

¿Qué leyes tenemos? ¿Qué jueces las aplican? ¿Se encogerán de hombros esos jueces al aplicarlas? Total: que cada palo aguante su vela y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga.

Así andamos.

Estas leyes que han hecho los sociatas

-y es verdad que el machismo es una plaga-

protege a la gentuza siempre vaga

y dan alas de pájaro a las ratas.

Tipas que sólo son putas baratas

consiguen fácilmente buena paga;

y el cáncer corrosivo se propaga

por culpa de estas furcias tan ingratas.

Las leyes las apoyan; y el marido

-con una cornamenta de cuidado-

encima siempre sale bien jodido.

Ya tienen ese triste resultado:

creyeron que era amor; y lo que ha sido

es verse de cornudo apaleado.

Así que ya pueden darle las gracias a las ministras de cuota que lo hicieron posible ¡Y encima tengo que aguantar en mi vida diaria a estos zombis de mierda que los defienden!

En fin, queridos míos. Así está el patio y menos mal que nos queda Palmaria.

Besos y abrazos a todos.

Por CAPERUCITA (Capiruch)

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