Se vienen viviendo con cierta intensidad en España los acontecimientos políticos de Venezuela. No debe resultar extraño este interés.
Primero, porque Venezuela es una nación hija de España, que se emancipó de la madre hace casi dos siglos.
Segundo, porque alguna formación política española, financiada al parecer, según informan los cuerpos policiales españoles y ratifica la oposición venezolana, por los últimos gobiernos de ella, han actuado y actúan de “asesores” de la “revolución bolivariana”, como al golpista Chaves gustó denominarla, disfrazándose para ello, como si fuera liberal, con las “camisas rojas” de Garibaldi, en su día colaborador del criollo traidor Simón Bolívar.
Luego, esas camisas rojas recorrerían Italia prendiendo la llama del nacionalismo italiano en busca de una unificación aún no plenamente lograda.
Entre las cuestiones candentes se encuentra, además de los presos políticos, cómo no, el llamado “referéndum revocatorio”, uno de los instrumentos que por consejo de los tardomarxistas-leninistas de PODEMOS, se introdujo en la Constitución Bolivariana de Venezuela, para el caso de que el pueblo dejara de estar satisfecho con la Presidencia de la República. Algo aparentemente bueno, ¿verdad? Porque, si del pueblo emana el poder de investir presidente a un gobernante, del pueblo debe emanar el mismo poder para destituirlo. Hasta ahí pura lógica coherente, ¿no es cierto?
El problema puede presentarse cuando al gobernante al que se quiere destituir es precisamente aquél que consiguió introducirlo en la Constitución para servirse de él, manejando al dócil pueblo, para derrocar sin armas al gobernante objeto del referéndum revocatorio. En este caso se utilizarán todas las artimañas para abortarlo o, llegado el caso, invalidarlo. Y en esas están ahora mismo.
“Lasciate ogni speranza” rezaba el frontispicio que Dante hizo figurar en la entrada del Averno. Eso es lo que podemos augurar a los sufridos venezolanos, pues como verán no es extraño que un referéndum de esas características se interprete justamente ¡AL REVÉS! Ya ocurrió en la extinta URSS, de cuyas fuentes ideológicas siguen alimentándose los dirigentes de los “soviets” podemitas, instaurados en todos los ámbitos de la vida social y política de España bajo el nombre de Círculos, prostituyendo el nombre empleado por la derecha católica de la II República.
“El domingo 17 de marzo de 1991 se celebró un referéndum sobre el futuro de la Unión Soviética con la siguiente pregunta para los votantes:

Pregunta que se formulaba en el referéndum en la URSS
«¿Usted considera necesaria la preservación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una federación renovada de repúblicas soberanas iguales en la que serán garantizados plenamente los derechos y la libertad de un individuo de cualquier nacionalidad1
En Kazajistán se cambió la redacción del referéndum sustituyendo «Estados soberanos iguales» por «repúblicas soberanas iguales».2
Aunque la votación fue boicoteada por las autoridades de Armenia, Estonia, Georgia (aunque no en la provincia separatista de Abjasia, donde el resultado fue más de un 98% a favor3 y en Osetia del Sur4 ), Letonia, Lituania, Moldavia (aunque no en Transnistria y Gagauzia),5 la participación fue del 80% en la URSS.2 El referéndum fue aprobado por al menos el 70% de los votantes en las otras nueve repúblicas que participaron. Fue el primer y único referéndum en la historia de la Unión Soviética, que fue disuelta el 26 de diciembre de 1991.” (Cfr: https://es.wikipedia.org/wiki/Refer…)

Resultados del referéndum
Éstos fueron los resultados del referéndum de 17 de marzo de 1991 sobre la permanencia de la Federación, abandonando el comunismo:
Abrumadora mayoría de Síes sobre Noes.
Demografía electoral:
Votantes 145.816.789
Sí 77.8% No 22.2%
Hoy estamos viendo cuál fue el resultado real. El conocimiento de la situación de Ucrania y de otras antiguas repúblicas me excusa de profundizar sobre el tema.
¿Quién nos asegura que en Venezuela no pasará otro tanto? Yo tengo mis dudas, pues pretende la oposición utilizarlo para lo mismo que pensó quienes lo incluyeron en la Constitución de Venezuela para derrocar a algún legítimo presidente, sin necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas, pero sin dejar de hacerlo de tapadillo. NO SE LO CONSENTIRÁN
Pero no se desanimen, señores, hagan crecer al neocomunismo soviético de UNIDOS PODEMOS. Son ustedes libres.
Por ahora.

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Nuestra Bandera.

Bandera de España-Uso civil.

De un tiempo a esta parte han proliferado las muestras públicas de nuestra bandera, la única bandera nacional, pues siendo España una única nación no puede haber más enseñas nacionales. Son especialmente numerosas las que florecen en los balcones con ocasión de la participación de la selección nacional de fútbol en los distintos campeonatos internacionales, fundamentalmente de Europa y del Mundo, lo que es muy de agradecer.

También podemos ver nuestra enseña nacional en multitud de objetos, como pegatinas para el automóvil, etiquetado de precios, incuso en los logos de los vehículos oficiales de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como Guardia Civil o Policía Nacional, lo que también es de agradecer.

Es sin embargo en este último punto donde encontramos más incorrecciones  a la hora de representar nuestra bandera, la bandera de España. Me explico.

Dispone el artículo 4 de nuestra Constitución (más bien Carta Otorgada al haber sido elaborada sin convocatoria de Cortes Constituyentes, como debería haberse hecho), lo siguiente:

Artículo 4

1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.

 Es una disposición breve, sencilla, sin complejidad alguna de interpretación, por lo que a la vista de lo que expondré a continuación muchos particulares, entidades, y lo que es peor, organismos públicos, entiendo que solamente leen su primer inciso, hasta la coma (,) anterior a la conjunción copulativa (y). Así suelen dibujar banderas española como ésta:

Pseudobandera

A simple vista se puede padecer confusión, pero cuando se ponen una junto a otra se aprecia la diferencia, como podemos apreciar en la siguiente imagen.

Bandera y Pseudobandera

El error, tan extendido, puede deberse a la repulsa de las actuales generaciones a lo que es la lectura en general y la lectura de temas históricos en especial. De haberse leído, y asimilado -pues el artículo 4 en el único apartado que debería tener es bien claro al respecto- la disposición que regula su uso en el siglo XVIII, la Ordenanza General de 28 de mayo de 1785, Tratado IV, Título I, esto no habría ocurrido. Dice esta disposición:

“Para evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias ó con vientos calmosos con la de otras Naciones, he resuelto que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total, y la de enmedio, amarilla, colocándose en ésta el Escudo de mis Reales Armas, reducido a los dos quarteles de Castilla y León, con la Corona Real encima; y el Gallardete en las mismas tres listas y el Escudo a lo largo, sobre Quadrado amarillo en la parte superior. Y que las demás Embarcaciones usen, sin Escudo, los mismo colores, debiendo ser la lista de enmedio amarilla y del ancho de la tercera parte de la bandera, y cada una de las partes dividida en dos partes iguales encarnada y amarilla alternativamente, todo con arreglo al adjunto diseño. No podrá usarse de otros Pavellones en los Mares del Norte por lo respectivo a Europa hasta el paralelo de Tenerife en el Océano, y en el Mediterráneo desde el primero de año de mil setecientos ochenta y seis; en la América Septentrional desde principio de julio siguiente; y en los demás Mares desde primero del año mil setecientos ochenta y siete. Tendréislo entendido para su cumplimiento.

Señalado de mano de S.M. En Aranjuez, a veinte y ocho de mayo de mil setecientos ochenta y cinco”

Ahí, en mi humilde opinión, es donde se encuentra la clave: en no considerar que el alas bandas rojas de los extremos son “del ancho cada una de la cuarta parte del total”.

esp-f-1785-buques guerra-plazas marítimas esp-f-1785-mm

En cuanto a la inserción del escudo en la bandera, también se contiene en esta disposición, aunque referido a la bandera para los navíos de la Marina Mercante , que al principio fue distinta, que ésta fuese “DE LOS MISMOS COLORES, SIN ESCUDO”.

Hoy por tanto, para el uso civil de la bandera, ésta sin escudos, como en la imagen de esta cabecera.

En consecuencia, parece que lo más correcto es que la bandera nacional, en su uso por autoridades, organismos e instituciones públicas, incorpore el ESCUDO QUE LO SEA DEL ESTADO EN CADA ÉPOCA.

Para el uso civil de la bandera, por el contrario, su uso más correcto es el de la bandera nacional SIN ESCUDO.

Son numerosos los ejemplos de incorrecta representación de nuestra bandera, como se puede apreciar en las imágenes siguientes.

Mosaico pseudobanderas.png

No supone ningún esfuerzo utilizar para el trazo de las bandas, al trazar la gualda central con un pincel de doble anchura en pixels que el pincel de las rojas,  o dar dos pinceladas de gualda, como vemos en este sencillo diseño.

Bandera pincel.png

Si es tan fácil, por qué ese empecinamiento en hacerlo mal, especialmente desde la propia Administración Central del Estado que debería velar por el exacto cumplimiento de las normas.

Hagámoslo bien, por favor.

Gracias.

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Guardia-alumno

Al concluir su formación en la Academia de la Guardia Civil de Arcaute. Álava, 1941.

Hola, papá:

Hoy se cumplen 100 años de tu venida al mundo en Campanario (Badajoz). Aunque dejaras este mundo terrenal hizo ahora el pasado 7 de febrero 20 años, queremos rendirte en esta fecha homenaje de memoria y gratitud, pues sin ti, nosotros, mi hermana Mari Carmen y yo, no habríamos podido existir; la anterior Mari-Carmen, regalo del Cielo, al Cielo se nos fue un ya lejano 30 de enero de 1955, habiendo nacido apenas dos años y medio antes, un 2 de julio de 1952. Su partida, tan repentina, nos marcó a todos en casa. Ninguno volvimos a ser los mismos. Me consta.

En esos ochenta años de vida, de los que compartí contigo cuarenta y siete, aprendí porque me lo enseñaste con tu ejemplo de vida, que no con sermones ni conferencias, a ser un hombre, con lo que eso supone, que no es poco. Me enseñaste el respeto por igual a todos, pues es la única manera en que puedes exigir respeto para ti mismo; de ti aprendí el trato de igual a igual a humildes y poderosos: servicial con todos, servil con ninguno. Educado, trabajador, constante en la tarea que se emprende hasta conseguir el resultado pretendido con ella. En fin, papá, que todo lo que hoy pueda ser, a ti te lo debo.

No pude ver tus lágrimas en la muerte de mi hermana porque a mí me llevaron con los abuelos maternos, tras haber presenciado su agonía en brazos de mamá, en casa de la abuela Isabel, adonde habíamos recalado para visitarla, camino de Villagonzalo para asistir al bautizo de la prima Carmen. Sí pude ver las que derramaste por mí, al dejarme en el Castañar, a los pies de la Virgen, para que continuara mis estudios, iniciados como alumno libre en casa. En la puesta de sol rivalizaban sus destellos, con el que arrancaba al charol de tu siempre inmaculado y brillante tricornio. Nunca te agradeceré bastante, papá, el sacrificio que para vosotros supuso el tener que llevarme allí, a continuar con los P.P. Teatinos el Bachillerato iniciado el año anterior. También a ellos, al P. Alonso, C.R. al P. Saletas, C.R., al P. Julio, C.R. mi testimonio de gratitud sincera. Sin vosotros, no habría llegado a ser lo que soy, que es bien poco, pero que me ha permitido desarrollar una vida profesional llena de satisfacciones.

También puede ver las que derramaste por mamá, cuando por designios de la Divina Providencia nos dejó un 17 de marzo de 1994. La amaste mucho, la respetaste siempre, la cuidaste hasta el final de su vida. Gracias, papá.

Podría seguir escribiendo horas y horas sobe lo mucho que echo de menos los ratos que no hemos podido pasar juntos, debidos más a mi torpeza que a otra cosa, en los momentos de más alejamiento familiar, que por desgracia también tuvimos por mí, por no saberme poner en mi lugar. Por ello, papá, te pido, arrepentido, humildemente perdón.

No necesitas que te diga cuántas veces me acuerdo de ti. Tú lo sabes.

Por todo ello, papá, hoy brindaremos Mari-Carmen y yo por este I Centenario de tu nacimiento, que hizo posible el nuestro. Ojalá, cuando se cumplan los nuestros tengamos a alguien que nos recuerde.

Papá, muchos besos, muchos abrazos. Y compártelos con mamá, que te hace compañía en la casa del Padre.

Tu hijo,

Diego.

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