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Constitución de 1812Se conmemora en estas fechas el bicentenario de nuestra primera Constitución digna de ese nombre, la Constitución Política de la Monarquía Española, promulgada en Cádiz el día 19 de Marzo de 1812 y jurada por toda la Nación al grito de “¡Viva La Pepa!”, para así hacerlo a la vista del invasor francés, sin despertar sus iras. Una muestra de ingenio popular a las que tan acostumbrados estamos en nuestra querida España, en que el pueblo suele ir algunas leguas por delante de sus gobernantes.

Comenzó esta andadura a poco de la invasión francesa, con las Juntas de Defensa que, como respuesta a la agresión napoleónica iban surgiendo por toda España, sin distinción de lugares ni de personas adscritas a las mismas, que eran de toda condición social, desde la nobleza hasta el estado llano, pasando por el clero, tanto diocesano como regular, que tuvieron muy destacados representantes en estas Cortes, a uno de los cuales quiero referirme especialmente, por haber sido Diputado por la Provincia de Extremadura, además de tocayo, caramba.

Muñoz TorreroSe trata de la figura de D. Diego Muñoz Torrero. Él, junto al también diputado por la provincia de Extremadura, don Manuel de Luján, fueron los artífices del primer decreto de las Cortes de Cádiz, por el que se establece la soberanía nacional y la legitimidad de dichas Cortes.
Otros extremeño ilustres en esas Cortes fueron: don Bartolomé José Gallardo, don Antonio Oliveros, don Francisco María Riesco, don Juan María Herrera y don Francisco Fernández Golfín por la provincia de Extremadura; don Gregorio Laguna, por la ciudad de Badajoz y don Alonso María de la Vera y Pantoja, por la ciudad de Mérida.
Por la importancia del primer decreto, del 24 de septiembre de 1810, nos centraremos en la figura de D. Manuel Luján, a quien correspondió su presentación a las Cortes y D. Diego Muñoz Torrero, verdadero artífice y defensor de la tesis de la soberanía nacional. Y como mejor homenaje, el Decreto en la forma en que fue debatido en las Cortes, según su diario de sesiones, que podréis ver aquí:
Decreto de las Cortes de Cádiz, de 24 de Septiembre de 1810, Constitutivo de las Cortes.

Baste destacar que cupo a nuestro ilustre paisano abrir con su intervención el diario de sesiones de ese día 24 de Septiembre, en el que quedó fijada la tesis de la soberanía nacional, como se recoge en el Diario de Sesiones, que recogemos a continuación, respetando la grafía de la época:

“En seguida tomó la palabra el Diputado D. Diego Muñoz Torrero y expuso cuán conveniente seria decretar que las Córtes generales y extraordinarias estaban legítimamente instaladas; que en ellas reside la soberanía; que convenia dividir los tres Poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, lo que debia mirarse como base fundamental, al paso que se renovase el reconocimiento del legítimo Rey de España el Sr. D. Fernando VII como primer acto de la soberanía de las Córtes; declarando al mismo tiempo nulas las renuncias hechas en Bayona, no solo por la falta de libertad, sino muy principalmente por la del consentimiento de la Nacion. Desenvolvió estos principios con muchos y sólidos fundamentos sacados del derecho público, y de la situacion política de la Monarquía, los cuales fueron despues ilustrados por muchos Sres. Diputados.

Continúa la sesión en estos términos:

“Concluyó manifestando que uno de los Diputados traia preparado un trabajo sobre este importante asunto, que podia mirarse como una minuta del decreto que convenia sancionar sobre estos puntos.
Convinieron las Córtes en que se leyese, y lo verificó el Sr. Luján, que era quien traia el papel.
Discutióse prolijamente sobre cada uno de los puntos que comprendia.
El primero declaraba hallarse los Diputados que componen este Congreso, y que representan la Nación, legitimamente constituidos en Córtes generales y extraordinarias, en quienes reside la soberanía nacional. Quedó aprobado.
Por el segundo se reconocia y proclamaba de nuevo al Sr. Rey D. Fernando VII, y se declaraba nula la cesion de la Corona que se dice hecha en favor de Napoleon. Quedó aprobado.
Por el tercero se establecia la separacion de los tres Poderes, reservándose las Córtes el ejercicio del legislativo. Quedó aprobado.
Por el cuarto se declaraba que los que ejerciesen el Poder ejecutivo en ausencia del Sr. Rey D. Fernando VII serian responsables á la Nacion. Quedó aprobado.
Por el quinto habilitaban las Córtes á los actuales individuos del Consejo de Regencia para que interinamente ejerciesen el Poder ejecutivo, lo que era tanto más conveniente declarar, como que el Consejo de Regencia debía ser rehabilitado, y habia manifestado en su papel sus deseos de dejar el mando. Quedó aprobado.
Por el sexto se establecia que el Consejo de Regencia vendria á la sala de sesiones á reconocer la soberanía nacional de las Córtes.
….
“Por el sétimo se fijaron los términos del reconocimiento y juramento que la Regencia debe hacer á las Córtes como se ve en el mismo.
Por el octavo se confirmaban por ahora todos los tribunales y justicias establecidas. Quedó aprobado.
Por el noveno se confirmaban por ahora todas las autoridades civiles y militares. Quedó esto aprobado, sin admitirse la adicion que un Diputado propuso para que se confirmasen tambien las autoridades eclesiásticas, por haber observado otros señores vocales que estas no tienen su origen de la potestad civil.
Por el décimo se declaraba que las personas de los Diputados son inviolables. Quedó aprobado.
Por el undécimo y último se encargaba al Consejo de Regencia que viniese acto continuo á la sala de sesiones á prestar el reconocimiento y juramento prescrito, y que reservase el publicar y circular este decreto hasta que las Córtes manifestasen calmo convendria hacerse. Quedó aprobado.

Esta cláusula de suspender la publicacion desta nueva órden tuvo su orígen en las dudas que expusieron algunos Sres. Diputados de América, sobre cuál seria el método más conveniente de publicar este decreto en aquellos países, y en la falta de una fórmula para encabezar y publicar los decretos y leyes, punto que se reservó para el dia siguiente.”

Es, pues, mérito de D. Diego Muñoz Torrero el ser artífice de la piedra angular sobre la que descansa el edificio de nuestra primera Constitución, base de todas las que tras ella han venido a dar forma a nuestro ordenamiento jurídico como Nación Moderna.

También le cabe a D. Diego el mérito de haber sufrido martirio por la causa liberal, tanto en España, como en Portugal, donde se había refugiado ante la persecución de que fue objeto en España, y donde murió, después de ser torturado, el 16 de marzo de 1829, en la Torre de San Julián de la Barra, donde se encontraba prisionero.
En su honor, y ante los ultrajes que continuamente se infligen a la Nación y a la Constitución que la rige, por parte de quienes primero debían defenderla, pedimos:

¡¡CORTES CONSTITUYENTES, YA!!
¡¡VIVA ESPAÑA!!

N.B.: Sed benevolentes con el humilde palmari que ha osado pergeñar este hilo, no por él, sino por la figura a quien pretende, aún torpemente, homenajear, que como extremeño está doblemente olvidado, dentro y fuera de Extremadura. Vale.

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