Hemeroteca del 29 mayo, 2017

Don Quijote se enfrenta a los molinos de viento.

EL QUIJOTE ROJO

«Hacen falta quijotes», remató, extendiendo a los presentes un papel crucial para la llegada del «cambio político». «Soñamos como Don Quijote pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños», advirtió.(Pablo Iglesias)

[…] hace muchos años, mataron a D. Alonso de Quijano y tiraron sus genes por el sumidero, para que no naciera, nunca jamás, ninguno más. Ni émulo de aquel en la palabra y el verbo ni de carne y hueso digno de tal majareta y divino hidalgo. (De mi blog, 2 de Abril de 2011)

Y no serás tú ni ninguno de tus camaradas, quienes reencarnéis al soñador de los caballeros andantes, al deshacedor de entuertos, al genuino luchador capaz de batirse entre los fantasmas de sus metáforas y la realidad de su tiempo y el nuestro. Porque os sobran canónigos y jaulas donde encerrar la libertad y carecéis de para distinguir entre los galeotes; porque sois soldados de dictadores y vuestras armas no defienden republicas, monarquías o leyes justas, sino a crueles intentos de someter a los hombres a un monigote con número y destino escrito; porque habéis secuestrado la queja del pueblo sencillo y llano para presumir de altruismo, cuando solo podéis exhibir ínsulas y maravedís de extrañas y dudosas procedencias; porque os congraciáis con el tiro en la nuca y la traición y os amilanáis con la gallardía del combate frontal a los molinos de viento… Porque os falta amor a España y os sobra odio a su bandera.

No volvéis la mirada a Maquiavelo porque sabéis que la primara batalla la tenéis ganada: en las escuelas, en los institutos, en las universidades. En las políticas que ejercen los políticos sin escrúpulos. En las tierras enconadas de odio gratuito, codicioso e imbécil. Más no vendáis la piel, antes de cazar el oso, que la guerra continúa. Y, amigos, no habéis contado con el arma esencial, con la más sofisticada y letal, con la que pertrecha al género humano para su defensa de emboscadas y canallas, con la que suministra lo vivido y padecido, con la del agua fría y el gato, con la que se transmite de padre a hijos. Esa, y sólo esa supera monsergas de redentores advenedizos y discípulos patrios que pretenden llevarnos a su pocilga, ayudados de sus perros y sus hondas cargadas de pura demagogia.

Gracias a Dios en España, la inmensa mayoría no somos hijos de iluminados orates ni de apátridas profesionales ni de terroristas confesos. Somos, lo que somos: españoles de la Cruz e hidalguía, patria y libertad.

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