Hemeroteca de la sección “España”

 

DCCCV AÑOS  DE LAS NAVAS DE TOLOSA*

 

La Batalla

Batalla de las Navas de Tolosa. 16 de julio de 1212

 

Se cumplen hoy 805 años de la batalla más decisiva frente al poderío musulmán en España, a partir de la cual, quedó definitivamente decidido el signo de la Reconquista a favor de los reinos cristianos del norte peninsular, frente a los restos del poder almohade que sucediera al otrora potente y sanguinario califato de Córdoba.

 

Se produjo este acontecimiento tal día como hoy, también lunes, del año del Señor de 1212, despachados los expedicionarios franceses e ingleses que habían acudido a la llamada de Cruzada por su sanguinario comportamiento en las ciudades castellanas por las que atravesaron, a las que sometieron a pillaje y saqueo de su población, especialmente a la población judía de las mismas, a la que pasaron a cuchillo una buena parte.

 

Fue a iniciativa del dolido por las recientes derrotas de Uclés y Alarcos, Alfonso VIII de Castilla, quien solicitó y obtuvo del Papa Inocencio III la consideración de Cruzada y coordinó la acción, participan en la gesta tropas de todos los reinos españoles: Aragón, Castilla, León, Navarra y Portugal, al frente de las cuales acudieron y se lanzaron a la batalla los reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra. Los de León, Alfonso IX, y de Portugal, Alfonso II, no acudieron personalmente, aunque sí permitieron la participación de tropas leonesas y portuguesas en “la Batalla”, al frente de lo más granado de la nobleza.

 

plano de la Batalla

Destaca igualmente la participación del Arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Ximénez de Rada, así como la de Don Diego Lopez II de Haro, Señor de Vizcaya y Alférez de Castilla, quien dirigió el grueso de las tropas expedicionarias frente a las del Califa Muhammad Al-Nassir (Miramamolín para los cristianos) que duplicaban en número a las cristianas y ocupaban una posición más privilegiada en lo alto de un cerro en las proximidades de la actual Santa Elena (Jaén), que atacaron cuesta arriba en un alarde de valiente y decidida gallardía, por la fe cristiana y la dignidad, mancillada por las recientes derrotas sufridas a manos almohades en Uclés y Alarcos.

 

La carga de las últimas líneas de las fuerzas cristianas, al mando personal de los reyes de Castilla, Aragón y Navarra, junto al Arzobispo Ximénez de Rada, fue definitiva para el triunfo de las tropas cristianas, que estaban sufriendo duros reveses en su avance hacia lo alto del cerro donde se situaba la tienda y cuartel general del Califa Muhammad Al-Nasir, que fue tomada por el aguerrido rey de Navarra, en un descuido del flanco de la caballería almohade.

 

La primera consecuencia de esta batalla, fue el principio del fin de la hegemonía musulmana en la Península Ibérica, que entra en su declive definitivo. A partir del Lunes de las Navas, la Reconquista tomó un nuevo impulso que produjo en los siguientes cuarenta años un avance significativo de los reinos cristianos peninsulares, que conquistaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán. El reducto musulmán del reino de Granada es realmente anecdótico, pues no suponía peligro alguno, siendo como era, además, tributario del Reino de Castilla.

 

Conmemoremos hoy este VIII centenario de la batalla más decisiva de la Reconquista al grito que impulsó a los españoles (leoneses, castellanos, navarros, portugueses) frente al poderío musulmán, en una Cruzada, que además es el preludio de la progresiva unificación dinástica de los reinos españoles, que comienza con la unión definitiva de los reinos de Castilla y León en la persona de Fernando III el Santo, que sucede a Alfonso VIII en Castilla y a Alfonso IX en León. A ésta se uniría en 1469 la unión de esta corona con la de Aragón, que incorpora los reinos de Valencia y Mallorca y los condados catalanes de Barcelona, Tarragona, Urgel, Besalú y otros.

 

En 1512, trescientos años después se produce la incorporación de Navarra a la corona de Aragón en la persona de Fernando II de Aragón, vencedor en la lucha dinástica por el trono de este viejo reino peninsular, que fue el primero en concluir su Reconquista, al quedar encajonado entre los de Castilla y Aragón, desgajado del reino de Navarra como condado, posteriormente reino, como sucediera a Castilla respecto de León, sucesor de Asturias.

 

Finalmente, ese largo sueño acariciado por todos los reyes españoles, de una entidad política peninsular fuerte, se consigue con Felipe II, legítimo sucesor del reino de Portugal, en 1580, momento cumbre en la expansión territorial de España, que no tuvo colonias, sino que fue ella misma en los siete mares y cinco continentes.

Hagámoslo al grito entonado por las gargantas de los españoles que se enfrentaron en desigual batalla al poder musulmán:

cintabandera

¡SANTIAGO Y CIERRA, ESPAÑA!

¡VIVA ESPAÑA!

cintabandera

Esperamos vuestra visita en Palmaria en L.D.

Gracias por hacerlo.
(*) Reedición del editado con motivo del VIII CENTENARIO de “la Batalla”

Peón Negro 100

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Comentarios No hay comentarios »

 De Re Publica (XV)

De las reformas perentorias que España necesita.

Rescato el comentario que libertad publicó en su día, y que fue objeto de publicación en la sección “Los Lectores Opinan”. Se puede acceder a él, desde el siguiente enlace.

http://www.libertaddigital.com/soci…

Para esta ocasión en que vemos los tejemanejes y telemanejes del Ejecutivo y el Judicial, Fiscalía mediante, me quiero centrar en las propuestas que entonces, en 2009, hacía a doña Rosa Díez, con ocasión de su petición de dimisión del Tribunal Constitucional, que empezaba así:

quasimod” dijo el día 9 de Mayo de 2009 a las 19:59:25:
Se queda corta, señora, se queda corta.
La dimisión es poco menos que nada, porque vendrían otros magistrados igualmente propuestos por los partidos políticos, que volverían a hacer lo mismo. Lo que procede, señora mía es la disolución del engendro en que se ha convertido el Tribunal Constitucional.”
Concluía el comentario con la siguiente propuesta: “…/…
Y hecho esto, inmediatamente, al primer día de la toma de posesión del nuevo gobierno, convoquen CORTES CONSTITUYENTES, pues la enfermedad de España no se cura con cataplasmas. Hay que hundir el bisturí hasta lo más recóndito del podrido cuerpo de la sociedad española actual, a ver si podemos recuperar algo de la dignidad perdida.

Y que esas Cortes Constituyentes elaboren una nueva, sin los males que ha arrastrado la actual desde sus inicios: esas inmerecidas concesiones a los separatistas, que no nacionalistas. Esa difuminación del Estado en taifas, que nos cuestan lo que ninguna nación europea actual puede soportar.

 

Sea el Estado Unitario, pues una sola es la nación, España.

Sea unicameral el Parlamento, las Cortes de la Nación.

 

Confíese el control de la constitucionalidad de las leyes, con recurso previo, al Tribunal Supremo de la Nación, mediante una Sala Especial.
Descentralícese, sí, la administración y la ejecución de las leyes, confiándolas a las Diputaciones provinciales. Pero la elaboración de las leyes, sólo las Cortes de la Nación.
Auméntese la autonomía de los municipios, con control de la legalidad, por supuesto.
Sean elegidos todos los poderes del Estado:
El legislativo, mediante elecciones generales a Cortes, por sistema mayoritario y distritos unipersonales, al estilo británico, de quien nuestro constitucionalismo tomó ejemplo el siglo XIX. Allí sigue en vigor.
El ejecutivo, mediante elección directa del Presidente del Gobierno, o mejor, Primer Ministro, para no confundirse ¿comprende? Con incompatibilidad entre los cargos de miembro del Gobierno o de la Administración de libre designación por el gobierno y el cargo de diputado a Cortes.
Y el judicial, mediante elección directa de los Jueces de Paz y de Primera Instancia, entre licenciados y doctores en derecho, con la experiencia y los demás requisitos que sean aconsejables. Sean elegidos de la misma manera los magistrados de las Audiencias Provinciales, de entre los jueces en ejercicio. Y para el Tribunal Supremo, elíjanse por y de entre los magistrados de Audiencias provinciales los miembros que hayan de formar dicho Tribunal, que como Supremo no debe tener ningún otro que le haga sombra en sus competencias.
Haga números, además, y verá cuánto nos ahorramos. Nos va a hacer falta para salir de la crisis.
– ¿Qué, se atreve?
Hágalo, mujer. Total, poco tiene que perder. Pero, por favor, no ande con demagogias.

P.S. Pido disculpas por la extensión. No me ha salido con menos palabras. (Supongo que será por eso, y no por censura, por lo que no han publicado otro comentario que puse ayer. Gracias)”

 

Pues bien, centrándonos en el último inciso, el del Poder Judicial, de ptarse por este sistema de elección de jueces y magistrados, con formación específica en materia de Derecho Procesal en su caso a los jueces electos, es lo más probable que situaciones como la de la detención de Ignacio González, sólo por citar la última, no se habrían podido producir, pues ¿cómo iban a presentarse estos jueces a la reelección?
Propongo, pues una profunda reflexión sobre estos extremos a quienes tienen, por nuestro mandato, la función de elaborar las leyes.
Vale.
Peón Negro y Palmari.

Comentarios 1 comentario »

Granada, 2 de enero de 1492. Entrega de las llaves de Granada por Boabdil el Chico a los Reyes Católicos.

Se cumple hoy, 2 de enero de 2017, el 525º Aniversario de la entrega de la ciudad y Reino de Granada por su último emir musulmán, Boabdil el Chico, que ya era vasallo tributario de los Reyes Católicos; la ciudad ya había sido rendida unos días antes, fijándose para este día la ceremonia de su rendición, mediante la entrega simbólica de las llaves. Es lo que desde entonces se viene conociendo como la “Toma de Granada”.

Es aniversario capicúa del comienzo de nuestra expansión y dominio de más de medio mundo.

A ver si eso hace reflexionar a nuestros gobernantes y tomando ejemplo de los Reyes Católicos, empiezan a recomponer la UNIDAD de España, que supuso su GRANDEZA y garantizó su LIBERTAD.

Hoy, por el contrario, parecen todos empeñados en destruirla a base de resquebrajar unos y consentirlo otros esa unida; en esconder la grandeza pasada y renunciar a la presente y a lo que es peor, a la futura; en perder aquella libertad, convirtiéndola en síbdita de otros imperios, aunque no sean políticos.

Piensan nuestros estólidos políticos que esas notas características de la España de los Reyes Católicos son, como el escudo, cosas del franquismo.

Pobrecitos míos, ayunos de todo conocimiento histórico y reacios a su conocimiento.

Dios los perdone. Ni España ni yo podemos.

Diego López Ordóñez.

Comentarios 64 comentarios »